¿Por qué el fin al carbón?

DEPENDENCIA DEL CARBÓN

TERMOELÉCTRICAS A CARBÓN

FECHAS DE CIERRE DEL CRONOGRAMA

EMPRESAS TERMOELÉCTRICAS

DEPENDENCIA DEL CARBÓN

Chile es altamente dependiente del carbón, representando un 40% de la generación eléctrica nacional, en base a 28 termoeléctricas con capacidad instalada aproximada de 5.200 MW (al año 2018). 

Tres de ellas fueron cerradas en Junio (Tocopilla U12 y U13) y en Diciembre (Tarapacá). Quedando un total de 26 termoeléctricas a carbón.

El 4 de junio del 2019, el Presidente Piñera anunció un primer cronograma de descarbonización del sector eléctrico, que incluyó el cierre de 8 centales termoeléctricas a carbón mas antiguas, al año 2025, cuya potencia total instalada es de 1.065MW, entre los años 2019 y 2024. Ello representa el 19% del total de la capacidad instalada de centrales a acarbón actualmente en operación.

El cierre de las 20 carboneras restantes se comprometió para el año 2040, sin cronograma específico de retiro para cada una de ellas, dejando la deciisión a los futuros gobiernos.

TERMOELÉCTRICAS A CARBÓN

En Chile existen 25 termoeléctricas que son responsables del 97%  de las emisiones contaminantes y del 91% de las emisiones totales de dióxido de carbono (CO2).

Las carboneras en el país están localizadas en ciudades que sufren superación de las normas de emisión de contaminates atmosféricos; están declaradas latentes o saturadas y están sujetas a planes de revención o descontaminación.

Estas ciudades han sido denominadas «Zonas de Sacrificio», las más reconocidas son Mejillones, Tocopilla, Huasco, Coronel y Quintero/Puchuncaví.

La propiedad de las carboneras en operación se concentra en 4 empresas: la norteamericana AES-Gener con 15 unidades, la francesa Engie con 7 unidades, la italiana Enel con 2 unidades y la chilena Colbún, con 1 unidad.

Las primeras centrales que cerraron el año 2019, fueron las unidades Tocopilla 12 y 13 de Engie, las que suman una capacidad de 172MW. No obstante días antes del anuncio la misma Engie, ingresó al Sistema Eléctrico Nacional, una nueva termoeléctrica a carbón «Infraestructura energética Mejillones» con capacidad de 375MW, por lo cual Chile hoy posee mayor capacidad de generación a carbón (200MW aprox) respecto del 2018.

FECHAS DE CIERRE DEL CRONOGRAMA

A un año del anuncio del Plan de Descarbonización, que contemplaba solo el retiro de las 8 termoeléctricas a carbón mas antiguas (11065MW) al año 2024; las empresas se comprometen a retirar 3 cenrales adicionales (290MW); lo cual suma uretiro total de 1.755MW de capacidad de generación a carbón (11 unidades) al año 2024. De estas, ya fueron cerradas 3 durante el 2019. Tocopilla U12 y U13 de Engie y Tarapacá de ENEL.

El 27 de mayo del 2020, la empresa ENEL Generación Chile anunció su decisión de adelantar el cierre de la central Bocamina I (128MW), al 31 de diciembre del 2020, e incorporó fecha de cierre para Bocamina II, (350MW), para el 31 de mayo de 2022. Ello significa un adelano respecto del anuncio del Plan de Descarbonización Nacional de junio de 2019, que contemplaba el cierre de Bocamina I hacia fines de 2023 y Bocamina II para 2040. Con este anuncio ENEL se constiuye en la primera empresa en eliminar totalmente la generación a carbón en Chile.

Necesitamos definir la fecha de cierre para 17 termoeléctricas a carbón (3445MW), las que de lo contrario podrían operar hasta el 2040.

De estas centrales sin cronograma de cierre, 13 son propiedad de la norteamericana AES-Gener, 3 de la frances ENgie y 1 de Colbún, perteneciente al grupo Matte.

EMPRESAS TERMOELÉCTRICAS

La propiedad de las carboneras en operación en Chile se concentra en 4 empresas: la norteamericana AES-Gener con 15 unidades; la francesa Engie con 7 unidades; la italiana ENEL con 2 unidades y la chilena Colbún con 1 unidad.

Es tiempo que el Estado asuma un rol protagónico y orientador del desarrollo energético del país, estableciendo las condiciones que se requieren para una rápida descarbonización, la que además permitiría resolver la contaminación local en las comunas denominadas zonas de sacrificio, dónde las termoeléctricas a carbón han contribuido sustancialmente a la superación de las normas de emisión, y donde de facto el Estado está permitiendo la vulneración del derecho a la vida, consagrado constitucionalmente.