¿POR QUÉ EL FIN AL CARBÓN?

Existen varias razones por las cuales es necesario poner fin a la producción eléctrica en base a carbón.


Dependencia del carbón

Chile es altamente dependiente del carbón, representando un 40% de la generación eléctrica nacional, en base a 28 termoeléctricas con capacidad instalada aproximada de 5.200 MW (al año 2018).

Tres de ellas fueron cerradas en Junio (Tocopilla U12 y U13) y en Diciembre (Tarapacá). Quedando un total de 26 termoeléctricas a carbón.

El 4 de junio del 2019, el Presidente Piñera anunció un primer cronograma de descarbonización del sector eléctrico, que incluyó el cierre de 8 centales termoeléctricas a carbón mas antiguas, al año 2025, cuya potencia total instalada es de 1.065MW, entre los años 2019 y 2024. Ello representa el 19% del total de la capacidad instalada de centrales a acarbón actualmente en operación.

El 29 de abril del 2021 Engie anunció la reconversión a gas y biomasa de sus últimas 3 centrales a carbón.

Con ello, a la fecha quedan 23 centrales a carbón en funcionamiento en el país de las cuales 6 tienen fecha de cierre según Plan de Descarbonización y 3 tienen fecha de reconversión antes del 2025.

De las 14 centrales sin fecha de cierre, 13 son de la estadounidense Aes Gener y 1 de la chilena Colbún.

Al 2019, un 40% de la generación eléctrica nacional viene del carbón.


Termoeléctricas a carbón

El parque termoeléctrico a carbón en Chile al año 2019 constituye el 22% de la capacidad instalada de generación eléctrica. El parque carbonero está constituido por 28 unidades de generación, (una potencia de 5.052 MW); las que generaron 32.450 gigawatts hora (GWh) el año 2019. Esta producción eléctrica correspondió al 44% de la generación bruta anual del país.

Las termoeléctricas a carbón se encuentran ubicadas en 8 comunas del país, pero su impacto ambiental sobre los territorios y la salud de la población se concentran en solo 5 comunas: Tocopilla con 7 unidades; Mejillones con 8; Huasco con 5; Puchuncaví con 4; y Coronel con 3.

En todas estas comunas se superan las normas de calidad del aire y han debido ser declaradas zonas saturadas de contaminantes atmosféricos y sometidas a planes de descontaminación. El más reciente es el de Coronel, cuyo plan de descontaminación se encuentra en fase de elaboración.

23 termoeléctricas a carbón son responsables del 97% de las emisiones contaminantes.


Empresas termoeléctricas

La propiedad de las carboneras en operación en Chile se concentra en 4 empresas: la norteamericana AES-Gener con 15 unidades; la francesa Engie con 7 unidades; la italiana ENEL con 2 unidades y la chilena Colbún con 1 unidad.

Es tiempo que el Estado asuma un rol protagónico y orientador del desarrollo energético del país, estableciendo las condiciones que se requieren para una rápida descarbonización, la que además permitiría resolver la contaminación local en las comunas denominadas zonas de sacrificio, dónde las termoeléctricas a carbón han contribuido sustancialmente a la superación de las normas de emisión, y donde de facto el Estado está permitiendo la vulneración del derecho a la vida, consagrado constitucionalmente.


Medioambiente

En Chile, actualmente operan 23 termoeléctricas a carbón las que en conjunto representan entre 38% y 40% de la generación del parque eléctrico nacional (CNE, 2018) y son las principales responsables de las emisiones de CO2 de todo el sector energético en Chile (MMA, 2018). También representan el 91% de las emisiones totales de CO2 del parque eléctrico nacional proyectado al 2030 (KAS Ingenieros, 2017).

Las termoeléctricas a carbón en su proceso de combustión emiten contaminantes atmosféricos, como: dióxido de carbono (CO2); material particulado (MP10); dióxido de azufre (SO2); óxidos de nitrógeno (NOx) y metales pesados como el mercurio (Hg), vanadio (V), níquel (Ni) y plomo (Pb). Adicionalmente, las emisiones de NOx y SO2 son precursores en la atmósfera de ácidos nítrico y sulfúrico, -ambos componentes de la lluvia ácida- y del material particulado fino (MP2,5) (Cortés et al., 2019).

Los impactos sobre los recursos naturales se producen tanto en el proceso de operación como de construcción de las centrales y se vinculan directamente a la degradación y daño a los ecosistemas, pérdida de especies a nivel local como resultado de la emisión de distintos contaminantes y metales pesados vertidos al aire, suelo y agua.

Las termoeléctricas a carbón en su proceso de combustión emiten contaminantes atmosféricos y metales pesados.


Salud

Estos contaminantes afectan gravemente la salud de la población y los ecosistemas locales. La Organización Mundial de la Salud ha alertado sobre su preocupante repercusión en el desarrollo pulmonar, el incremento en el riesgo poblacional de infartos y los efectos en la capacidad intelectual.

Aumento de alergias, agravamiento de enfermedades respiratorias y cardiovasculares e, incluso, cáncer, tienen un estrecho vínculo con los niveles de CO2 y NO2 que se acumulan en la atmósfera. De hecho, desde la OMS se ha advertido de que la mala calidad del aire también empeora el pronóstico de la Covid-19.

Una realidad reafirmada por un estudio reciente publicado en Cardiovascular Research, que asegura que cerca del 15% de las muertes en todo el mundo por esta enfermedad podrían atribuirse a la exposición prolongada a la contaminación del aire.

En el caso de los niños, se evidencian alteraciones perinatales, disminución del cociente del desarrollo y cociente de inteligencia, menor desarrollo de la función pulmonar, mayor frecuencia de síntomas respiratorios (tos, sibilancias y dificultad para respirar), mayor prevalencia de neumonía, entre otros (Cortés et al., 2019).

En Chile mueren anualmente unas 11.300 personas por causas derivadas de este tipo de contaminación.


Territorios

La localización y contaminación atmosférica de las 28 termoeléctricas se concentran en cinco comunas del país: Tocopilla, con 7 unidades; Mejillones con 8; Huasco con 5; Puchuncaví con 4; y Coronel con 3. En cuatro de estas comunas se superan las normas de calidad del aire y han debido ser declaradas Zonas Saturadas o Latentes de Contaminantes Atmosféricos y en consecuencia sometidas a Planes de Descontaminación (KAS Ingenieros, 2017).

La Organización Mundial de la Salud (2005) y otras agencias internacionales, que han declarado que la exposición a contaminantes provenientes de la combustión del carbón es dañina para la salud infantil y genera graves impactos en los sistemas respiratorio y cardiovascular, además de favorecer el aumento en la incidencia de cánceres en personas adultas. Por esta razón, las instituciones internacionales han llamado a establecer estrictos límites a la emisión de las termoeléctricas a carbón y han recomendado el cierre definitivo de dichas centrales o su reconversión en lugares próximos a asentamientos humanos.

En Chile actualmente operan 23 termoeléctricas a carbón concentradas en cinco comunas del país denominadas "Zonas de Sacrificio": Tocopilla, Mejillones, Huasco, Quintero-Puchuncaví y Coronel.


Economía

El funcionamiento de una central termoeléctrica a carbón en un territorio, puede interferir con actividades económicas locales y/o comunales, como la agricultura, la ganadería y el turismo.

Los impactos de las termoeléctricas a carbón sobre otros sectores productivos, se debe a la nocividad de sus emisiones, así como por la descarga al mar de aguas a elevadas temperaturas y el desmedro del paisaje, la generación de termoelectricidad repercute directamente sobre el normal funcionamiento de otros sectores productivos claves para el desarrollo de las comunidades locales, tales como la pesca artesanal, la agricultura y el turismo.

La eliminación inmediata al 2025/2030 de las centrales termoeléctricas a carbón en Chile, generaría una activación inmediata de las economías, debido al aumento de inversiones y capitales en el desarrollo de proyectos energéticos de fuentes renovables no convencionales. Esto generaría mayor empleabilidad en los territorios, y el hecho de remediar, limpiar y reconstruir los suelos y las comunidades en las Zonas de Sacrificio, traería por consecuencia un mayor interés en áreas como el turísmo, la agricultura y los rubros y actividades de bajo impacto, los cuales son los que dinamizan las economías del país.

La eliminación al año 2025 de las centrales a carbón en Chile, generará una activación economica y mayor empleabilidad en los territorios.


Cronograma

Acá te mostramos cómo van todas las empresas con la descarbonización:

Aes Gener: de sus 15 termoeléctricas sólo comprometió el cierre de dos en el marco del Plan de Descarbonización. Ventanas I (56 años) en 2020 y Ventanas II (43 años) en 2021 (sujetas además al pago por Estado de Reserva Estratégica). Durante el 2021 vendió su participación en las 5 unidades de Guacolda a otro inversionista eludiendo el compromiso con la remediación ambiental y reconversión laboral de Huasco, y además perpetuando la incertidumbre sobre las fechas de cierre de esas unidades.

Colbún: dueña de la termoeléctrica a carbón Santa María (8 años) en Coronel aún no establece fecha de cierre.

Engie: cerró Central Tocopilla U12 y U13 en el año 2019, y comprometió el cierre de Central Tocopilla U14 y U15 (47 años) para este 2021 y el cierre de Central Mejillones CTM1 y CTM2 (25 años) para 2024.

Con el anunció de reconversión a gas de Infraestructura Energética Mejillones, y la reconversión a biomasa de Central Hornitos y Central Andina para el 2025, cumple con la descarbonización, pero no termina definitivamente con los combustibles fósiles.

Enel: cerró la central de Tarapacá (10 años) en 2019, y Bocamina I (49 años) en 2020. De tal forma, sólo le queda cumplir su compromiso de cerrar Bocamina II (7 años) en 2023 para cerrar sus dos centrales y cumplir compromiso antes de 2025.

De las centrales sin cronograma de cierre, 13 son propiedad de la norteamericana AES-Gener y 1 de Colbún, perteneciente al grupo Matte.

Necesitamos definir la fecha de cierre para 14 termoeléctricas a carbón, las que de lo contrario podrían operar hasta el 2040.